Hacia una reformulación del andalucismo

monumento-a-blas-infante.jpgLas elecciones autonómicas del pasado 9 de marzo supusieron un duro varapalo para la Coalición Andalucista, un producto que no cuajó entre los votantes y que se quedó sin representación parlamentaria. En pleno proceso de análisis, el andalucismo político debería marcar una diferenciación clara y esto pasa por recurrir a las ideas infantianas.

El nacionalismo político andalucista -adviertase la matización ‘política’- afronta una travesía en el desierto después de haberse quedado sin representación en el Parlamento regional tras la celebración de las elecciones del 9 de marzo. El creciente bipartidismo, la falta de un mensaje claro, ‘errores’ como darle la espalda al Estatuto, etc. son algunas de las razones que han motivado que una campaña buena, realizada con ilusión y honestidad, haya quedado en papel mojado por el dictado de las urnas.

De los cinco parlamentarios que tenía el Partido Andalucista tras las elecciones de 2004, ha pasado a no contar con ninguno. De los más de 275.000 votos, ha descendido a casi 124.000; es decir, ni la mitad con los que contaba en 2000. Con estos datos, se impone una puesta en común que lleve a una reformulación de una opción política que debe seguir existiendo.

Es cierto que la coalición, a toro pasado, más que unir ha abierto discrepancias, sobre todo porque no se puede mezclar opciones políticas divergentes por muy andalucista que se diga ser. Cierto es también que el mensaje de la formación liderada por Julián Álvarez tampoco ha dispuesto de una caja de resonancia suficiente para que pudiese calar. En este sentido, el reparto de los tiempos en los medios públicos no ha hecho más que alimentar el bipartidismo y multilar la pluralidad que debe existir en la democracia.

El caso es que los resultados son los que son y queda sin dueño un espectro político por el que pujarán no sólo los andalucista, sino también populares, solicialistas e Izquierda Unida, tal y como pone hoy de manifiesto Diego Valderas en ABC Sevilla. El que quiera ganar este espacio necesitará marcar diferencias con el resto de opciones. Para ello, será preciso retomar el ideario de Blas Infante, actualizarlo con los tiempos que corren, explicarlo y, sobre todo, defenderlo más allá de componendas políticas.

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