Y la Naturaleza, harta de tantas agresiones, atrapó al Hombre, condenándole a morar eternamente en la cárcel de la vida.
Jardines de Murillo, Sevilla.
Archivado bajo: Imaginario
Y la Naturaleza, harta de tantas agresiones, atrapó al Hombre, condenándole a morar eternamente en la cárcel de la vida.
Jardines de Murillo, Sevilla.
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