Por la III República… cuando toque

Hoy se cumplen 77 años de la proclamación de la II República, un régimen excesivamente idealizado por sus partidarios y que aparece como una opción posible para la España del futuro.

El 12 de abril de 1931, los republicanos, o mejor dicho, los antimonárquicos, se lanzaban a las calles de España proclamando su victoria en unas Municipales que finalmente tuvieron carácter de plebiscito. Los republicanos ganaron en las ciudades, mientras los monárquicos lo hicieron en las zonas rurales, coartadas por el caciquismo y, por lo tanto, deslegitimadas moralmente por ambas partes. De esta manera, el rey Alfonso XIII tomo una decisión de Estado y optó por exiliarse, dejando vía libre para la proclamación de la II República.

Las circunstancias, entonces, eran poco propicias para que el nuevo régimen tuviera éxito. España se vio afectada por la Gran Depresión mundial, y las revueltas sociales, en gran efervescencia, estuvieron a la orden del día. Además, la pluralidad de opciones políticas hicieron la gobernabilidad imposible y alimentaron lo que se denominó “democracia en carne viva”. La II República estaba herida de muerte antes del pronunciamiento de julio de 1936.

Para el advenimiento de la III República, proclamada en unos sectores minoritarios, es necesario que se den las condiciones necesarias y una serie de ideas claras que sean apoyadas mayoritariamente.

La república requiere una organización de corte federal, donde tengan cabida todas las sensibilidades de las nacionalidades, sin romper una unidad de España fundamentada en los principios de democracia, libertad y solidaridad inter-territorial.

La república supone el fortalecimiento de lo público, sin menoscabo de las iniciativas privadas, con las que debe colaborar el Estado potenciándolas y promoviendo las acciones de responsabilidad social de estas.

La república es, por definición, laica. Pero es preciso que se respeten todas las inclinaciones religiosas, especialmente la católica, mayoritaria en España y arraigada por la fuerza de la tradición.

La república supone también una apuesta por la Educación –con mayúscula- como instrumento para formar ciudadanos libres, capaces de desenvolverse en democracia y de contribuir al progreso de cada una de sus federaciones, en particular, y de todo el Estado español, en general.

Mandato de Ley Fundamental

Vivimos en una Monarquía parlamentaria, tal y como queda recogido en el artículo 1.3 de la Constitución de 1978. Esto implica que para la instauración de la III República es necesaria la reforma de la Carta Magna, sobre todo en lo que a su Título II se refiere. Monarquía o república, la figura del Jefe del Estado debe seguir. Hasta la fecha, don Juan Carlos ha desempeñado este papel de forma correcta, lo que justifica la reivindicación del juancarlismo. Según la injusta y retrógrada norma de sucesión, don Felipe tomará el relevo más pronto que tarde. El futuro felipismo anuncia una continuidad, dado que el Príncipe ha demostrado que es digno del cargo que actualmente ocupa su padre. El juancarlismo y el felipismo, legal y moralmente establecidos, son las principales trabas para el advenimiento de la III República. Habrá que aguardar, con paciencia y lealtad a los que representan la figura de Jefe del Estado, a que se den las condiciones necesarias.

 

(Imagen tomada de http://elhipocrita.wordpress.com/)

Blog III República.es (Hugo Martínez Abarca)

Viva la República, por Santiago González (www.elmundo.es)

El 14 de abril, por Joaquín Pérez-Azaústre (www.diariodesevilla.es)

Reportaje en el diario Público: - La República invisible

Lo que queda de República, por Julián Casanova (Público).

Viva el 14 de abril, por Javier Ortiz (Público).

El 14 de abril y el patriotismo del recuerdo, por Félix Santos (www.elpais.com)

Consulta http://www.larepublica.es/

IU de Almería ve posible la llegada de la III República (www.elplural.com)

‘Héroes por la República’ celebra un homenaje a los muertos republicanos (www.20minutos.es)

 

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