El Cajasol, con su triunfo frente al C.B. Granada (83-78), confirma su permanencia en la ACB, un mal menor después de configurar una plantilla para “recuperar el crédito”.
Sevilla volverá a contar un año más con un equipo en la ACB. Visto lo sucedido en los últimos años, ya se puede dar la capital hispalense con un canto en los dientes. No obstante, poco bagaje es este a juzgar por las expectativas creadas al comienzo de la temporada.
Oriol Humet, flamante y prestigioso director general del club, llegó con la finalidad de renovar las ilusiones baloncestísticas en la ciudad de la Giralda. Dio el visto bueno a la contratación de un entrenador de caché, Rubén Magnano, y puso a disposición del técnico una plantilla de gran nivel, con jugadores de renombre. Quién más quién menos dentro del club habló sin tapujos de regresar a los play off y disputar la Copa del Rey.
Los resultados mandan, pero en los malos momentos, Humet demostró una entereza poco habitual al mantener a Magnano hasta el final de la primera vuelta. Con la que estaba cayendo, lo fácil hubiese sido despachar al ex seleccionador argentino. El director general se movió con coherencia, trajo a Elmer Bennett para reforzar la plantilla y aguardó al momento oportuno para decapitar a Magnano. Una vez disputadas 17 jornadas, el Cajasol era penúltimo con sólo cuatro victorias.
La verdad es que cierto tufillo raro tuvo que en el primer partido del salvador Manel Comas en el banquillo el equipo diese la cara y doblegase al Akasvayu en Girona (67-69). Esto no habla muy bien que digamos de los jugadores. Y ahí estaba Comas, revolucionando el vestuario hasta convencer a la plantilla de que la realidad era bien distinta a la que le habían dibujado cuando llegaron a Sevilla. No es lo mismo jugar para ganar que hacerlo para no perder. No es lo mismo luchar por alcanzar la gloria que para escapar del abismo del descenso.
El planteamiento de principio de campaña, vistos los antecedentes y las consecuencias, fue un gran error. La reacción durante el ejercicio del director general, coherente y acertada. Ahora, a partir del 9 de mayo, se impone una profunda reflexión de lo sucedido. El primer paso es poner los pies en el suelo: el objetivo primordial en el curso 2008/2009 es la permanencia. Con esta finalidad se debe configurar la plantilla, si olvidar que será la propia competición la que sitúe a cada uno en su sitio. La clasificación copera y las eliminatorias por el título estarán ahí para el que se la gane en el terreno de juego. Humet ha gastado ya una bala de su crédito.
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