En el nombre de mi calle
Publicado el 30 04 2008 por JIRP
El Ayuntamiento de Sevilla ha encargado un trabajo para determinar los nombres de calles que vulneran la Ley 52/2007. El nomenclátor está en crisis.
Sevilla modifica su fisonomía a través de las obras y está a punto de cambiar los nombres de muchas de sus calles producto de la Ley de la Memoria Histórica, una norma con tufillo ‘rojo’ que viene a hacer justicia sobre las injusticias del pasado.
El asunto, con mucho nombre franquista de por medio, ha sido tomado muy en serio por ciertos círculos. Por ejemplo, el diario ABC de Sevilla se convirtió desde el principio en paladín de la anti-cruzada. Primero aireó el asunto, luego dijo que “hay que ver la que está liando Monteseirín” al sacar esto ahora, y hoy hace un ejercicio de equidad al publicar un artículo del alcalde llamando a la tranquilidad. Gran asunto, sí señor, este del nomenclátor que alimenta editoriales y escritos de fondo, como el del lunes del director de ABC Sevilla: “Y esta semana decide retirar del callejero las reminiscencias franquistas y borrar de golpe los nombres de 67 personajes que supuestamente tuvieron alguna relación con Franco. Como el sectarismo a que nos tiene acostumbrados el Ayuntamiento viene aderezado con una dosis de ignorancia (…)”. Cualquiera diría que a Álvaro Ybarra Pacheco se le ha escapado un ramalazo nacional, escribiría alguien con cierta mala uva.
Hasta el cardenal Amigo Vallejo tiene las carnes abiertas porque el infiel Monteseirín, fustigado por el demonio Torrijos, quiere eliminar a Pío XII, quien da nombre a una ronda. “Fue un auténtico defensor de la paz, con su magisterio y con gestos que se concretaron en la oposición a la guerra y en la ayuda a las víctimas y a grupos especialmente perseguidos”, afirma el vallisoletano en una carta que recoge la web del Arzobispado.
Viendo el cariz que está tomando el caso, la mejor opción es aplicar el sentido común, aquel que enarbola la bandera de lo práctico. No me compliques la vida es el nombre de una plataforma ciudadana que está recaudando firmas para seguir viviendo en la misma calle. Sin ánimo de ofender o atentar contra la memoria y el sentimiento de los desagraviados en la Guerra Civil 1936-1939, dejémoslo estar. Los fallecidos, mientras menos removerlos, mejor. Bastantes miserias tuvimos que aguantar con la confrontación de los vivos para ahora revivir otra con los muertos.
(Imagen tomada de www.ladruida.com)
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