El silencio de los carneros
Publicado el 7 05 2008 por JIRP
Las ruedas de prensa sin permitir preguntas se extienden como la mala hierba, lo que ha provocado las primeras muestras de rechazo por parte de las asociaciones de periodistas.
Con apariencia dócil, muchas veces con la sonrisa en la boca, pero con la labia cargada de hiel, personajes públicos –políticos, deportistas, dirigentes varios-, se aproximan a los periodistas con la intención de que los profesionales de la información se limiten a reproducir las parrafadas que tienen a bien soltar en cada momento.
La proliferación de los departamentos de Comunicación, lejos de facilitar el trabajo, está sumiendo a los periodistas –los de micrófono, cámara y libreta- en cierto letargo, más bien resignación, ante la perorata lanzada por los comparecientes. En muchas ocasiones, dicho sea en descargo de los profesionales de los gabinetes, éstos sólo realizan el trabajo que les dejan hacer sus jefes, porque si no no se entendería tanto despropósito.
Ahora es el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, el que se apunta a la ley del silencio, ya que no toca hablar de su primo, no el de Zumosol, sino el que diseña páginas web que permanecen en un misterioso ordenador en pruebas. Otro día es, por ejemplo, José María del Nido, presidente del Sevilla F.C., el que espeta a los atrevidos con “sólo acepto preguntas sobre el partido”. Y así todos pretenden marcar la agenda.
Si se ha llegado a esta situación, es, en primer lugar, por la falta de corporativismo bien entendido. Aunar posturas en la profesión ante actitudes que la ofende y la denigra es casi imposible. Aquí no se planta nadie. Por ello, los protagonistas de las noticias hacen y deshacen a su antojo.
La Asociación de la Prensa de Madrid, la de Sevilla y el Colegio de Periodistas de Cataluña han dicho basta. El desarrollo en libertad de la profesión –la cuota que cada cual pueda ejercer- resulta fundamental para un buen funcionamiento de la democracia. Los personajes públicos tienden a la confusión. Al rechazar preguntas no sólo niegan a los periodistas las contestaciones, sino que lo hacen fundamentalmente a la sociedad, que es ante la que deben rendir cuentas. Y no, como creen los políticos, cada cuatro años; su obligación es diaria. Si no que se lo pregunten a cualquier asesor de Comunicación independiente.
(Imagen tomada de www.zonalibre.org)
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