Ilustrísimos señores Casado y Vera
Publicado el 12 05 2008 por JIRP
La pasada semana el diario ABC de Sevilla publicaba un reportaje en el que se hacía eco de la trayectoria de dos árbitros sevillanos en la Liga ASOBAL de balonmano.
Manuel Vera y Manuel Casado son dos árbitros hispalenses que se están codeando con la elite mundial del balonmano. No en vano, la competición española está considerada como la mejor del continente, un referente para aficionados, jugadores y técnicos.
Hace unos años, el diario Estadio Deportivo publicaba un reportaje de ambos. Se trataba de un compromiso adquirido tiempo ha, una vez que Vera y Casado habían subido a la máxima categoría. Trabajo les costó. No por falta de capacidad, sino por circunstancias ‘políticas’, pues los cupos por federaciones territoriales eran un factor que había que tener en cuenta.
Siguen la estela de los Zaragoza, Pozuelo y Ortega, quienes a base de codazos escalaron en su día en el escalafón hasta situarse entre la excelencia del silbato. Zaragoza compatibilizaba el taxi con el pito. Era un árbitro al que pocos se atrevían toser, ya que desmontaba cualquier argumento con su educada chulesca contundencia. Pozuelo y Ortega formaban pareja estable en la División de Honor B. Uno, se sabía todos los trucos y más de jugadores y entrenadores, pues se había doctorado en ellos en su etapa como letal primera línea; el otro, todo seriedad, ponía el contrapunto.
Y aquí llegan Vera y Casado. El primero, criado en los colores rojinegro del Elena Canel (Triana), aunque lo asocio más a la casa común en la que se convirtió en su momento el Pabellón de Rochelambert. El segundo, un producto de la cantera de San José Sagrados Corazones –como Óscar González-Barba, cabeza visible del Club Antares, con el que compartió vestuario en los años mozo-.
Los Manolos decidieron un buen día orientar su pasión balonmanística hacia el arbitraje. De Vera, lo entiendo; pero siempre me quedará la duda de saber hasta dónde podía haber llegado Casado, un gran pivote en categorías inferiores. Sea como fuere, se han convertido en referentes del silbato sevillano y en un ejemplo que debe estar presente.
Siempre que se trabaja con la base, en la mente de los técnicos se encuentra sacar jugadores con los que lucir pecho en un futuro. En raros casos, hay entrenadores que tratan de mirar más allá y desean descubrir monitores entre sus chicos. Pero nadie piensa que para que este deporte –y también otros- siga vivo son necesarios árbitros, a los que se falta continuamente al respeto, segando de raíz, social y psicológicamente, el camino que algunos jugadores podrían emprender.
(Imagen tomada de www.lomasbalonmano.com)
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