García Lorca, antes músico que poeta

La vida y obra de García Lorca es la excusa perfecta para acercar el mundo de la literatura a los alumnos y alumnas del colegio Antonio Machado de Grazalema (Cádiz). Como colofón a las actividades, la ponencia Federico Gª Lorca, poeta andaluz y universal, pronunciada por el profesor Gallego Tribaldos.

El colegio Antonio Machado de la bella localidad gaditana de Grazalema ha desarrollado durante el curso un proyecto centrado en Federico García Lorca, autor utilizado como elemento motivador para realizar diversas actividades e introducir a los niños y niñas en una de las principales figuras de nuestra cultura.

Todo lo que rodea al poeta granadino produce una profunda atracción. Desde su evolución vital hasta la trágica muerte, pasando por sus inquietudes literarias, musicales e intelectuales, y su inclinación sexual. De todo ello y mucho más versó la ponencia Federico García Lorca, poeta andaluz y universal expuesta por el profesor Juan José Gallego Tribaldos en la Casa de la Cultura de Grazalema.

Exquisitamente contextualizada con pinceladas históricas y desarrollada con tanto arrojo como abundancia de datos y anécdotas, la conferencia de Gallego Tribaldos navegó por la biografía del poeta e hizo escala en su obra literaria, como no podía ser de otra manera. No obstante, reparó también en virtudes menos difundidas de García Lorca como su labor investigadora y conocimiento de las leyes del pentagrama.

“El 80 por ciento de la obra de Lorca está musicada. Existen más de 1.200 composiciones sobre su vida y su obra”, advirtió el ponente, quien amenizó más aún su disertación con documentos sonoros de gran valor. “Federico fue antes músico que poeta”, afirmó con rotundidad Gallego Tribaldos. No en vano, tocaba bastante bien el piano y componía piezas con cierta frecuencia. Si bien educó su oído con sones clásicos, las canciones populares andaluzas fueron su pasión. “Tenemos que rescatarlas”, le dijo un día su amigo Manuel de Falla. Y ambos se marcharon por los pueblos de la región para registrar la rica tradición oral, desprestigiada por aquel entonces, pero que Lorca y Falla se encargaron de darle el lustre que merece.

Los días del poeta acabaron en julio de 1936. ¿Por qué volvió a Granada en esa fecha? Trágica casualidad. “Si miramos el calendario, vemos que el 18 de julio es San Federico. Como era costumbre, Lorca regresaba a casa para celebrar con toda la familia su santo y el de su padre”, explicó Gallego Tribaldos. Un día después, una bala ciega le llevaba hasta la muerte… ¿O no? “Mientras esté en nuestra memoria, Federico seguirá vivo”.

 

   

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(“Recurso didáctico y ventana que prentede mostrar la labor realizada por el Grupo de Trabajo del CEIP Antonio Machado de Grazalema”)

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