El 27 de mayo de 1978, hace 30 años, Cádiz acogió el nacimiento de la Junta de Andalucía. Era uno paso más, éste muy importante, hacia el autogobierno de la región en la España post-franquista.
La democracia en España va cumpliendo años y las cifras redondas evocan un pasado lleno de lucha por la libertad, de ideales, de sueños, de la búsqueda de la propia identidad en un país que trataba de desembarazarse de casi cuarenta años con la mordaza de la dictadura puesta.
Hoy, 27 de mayo, se cumplen seis lustros desde que se constituyó en Cádiz la Junta de Andalucía. A mediados de 1977, los españoles se reencontraron con las urnas y Adolfo Suárez fue el encargado de formar el primer Gobierno democrático. Entre los ministros, Clavero Arévalo, titular de la cartera de Regiones y encargado de dinamizar el proceso descentralizador.
Andalucía despertó de su letargo, salió de la clandestinidad para reclamar en la calle, aquel 4 de diciembre de 1977, autonomía y libertad para labrarse su propio futuro. Una marea humana lanzaba al viento la verde y blanca evidenciando un sentimiento que pretendía ser desoído desde ciertos sectores madrileños.
Por aquel entonces, la clase política lideró el clamor popular y avanzó las gestiones para que el 27 de mayo de 1978 naciera la Junta de Andalucía, con Plácido Fernández Viagas al frente. No existía ni presupuesto ni recursos económicos ni competencias. Un crédito solicitado a las cajas de ahorro, a la espera de que llegase el dinero procedente del Estado, fue suficiente para poner en marcha la maquinaria.
El 6 de diciembre España ratificaba en referéndum la Constitución aprobada por las Cortes un mes antes y con ello se consolidaba el Estado de las Autonomías. Andalucía aspiraba a las cotas máximas de autogobierno que recogía la Carta Magna (artículo 151). El referéndum de febrero de 1980 puso sobre la mesa el sentimiento y la voluntad de los andaluces para que fuera reconocida su condición de nacionalidad.
El Estatuto de Autonomía de 1981, refrendado también por la ciudadanía en las urnas, vino a dar un marco normativo básico a la región con el que ha convivido hasta la aprobación del Estatuto de 2007, una vez más en referéndum popular, que ahora debe ser desarrollado por el Parlamento.
Aquellos años de finales de los 70 y comienzo de los 80 dieron la oportunidad a los andaluces de intervenir decididamente en la elaboración del marco normativo que iba a regir la sociedad del futuro. Hombres y mujeres anónimos cobraron protagonismo al echarse a la calle enarbolando los símbolos de Andalucía. Desde la nostalgia, la sana envidia recorre el cuerpo por no haber podido participar en aquel proceso.
(Foto de Pablo Juliá tomada de www.andaluciajunta.es, correspondiente a la investidura de Fernández Viagas como presidente de la Junta Preautonómica)
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