Bibiana ¿Aído o Aída?

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, se permite reinventar la normativa del lenguaje castellano para ir en consonancia con el espíritu de su cartera. Todo sea por los “miembros y miembras de esta comisión”.

La primera comparecencia en el Congreso de la ministra de Igualdad era muy esperada. No en vano se trata de una firme apuesta de Rodríguez Zapatero que Manuel Chaves quería para su Andalucía. Cientos de palos le llovieron a esta gaditana de Alcalá de los Gazules sin haber dicho apenas esta boca es mía. La caza de la ministra, hecho este que quedó reprobado en Rumor de Olas, se convirtió en un deporte nacional tras su nombramiento. Pero he aquí que Aído, ni corta ni perezosa, tuvo a bien dar más carnazas a las fieras.

Estaba un servidor esta mañana administrando Rumor de Olas cuando quedé muy sorprendido por el alto número de visitas recibidas en el artículo publicado en su día referente a la andaluza (Bibiana Aído, la ministra nacida en democracia). “Bibiana Aído” –con tilde y sin ella-, “ministra de igualdad”, “bibiana aído guapa”, “bibiana aido puta” –perdón-, eran las palabras clave más empleadas para llegar a este blog. Desconocía cuál era el estímulo que movía a los internautas. Me puse a leer ABC de Sevilla con el objetivo de satisfacer mi curiosidad: “Igualdad creará un teléfono para que los hombres canalicen su agresividad”. La ocurrencia, así expresada, es de nota, pero no para tanto jaleo.

El caso es que, aún desconcertado, me senté delante de la tele para dar cuenta de esos ricos majares que ahora dicen que empiezan a escasear en los comercios. Hablaban de Aído y pincharon su intervención en el Congreso. Andaba yo algo embelesado con la musicalidad de su marcada pronunciación andaluza –y algo entretenido con la lucha que la gaditana libraba por evitar decir hombre con jota-, cuando salió aquello de sus labios: “miembros y miembras de esta comisión”. Rumor en la sala y sonrisa de la ministra –se había atrevido a decirlo-.

De la sorpresa pasé a la indignación, aunque poco a poco quise convencerme de que aquella parida respondía sólo a una broma, más propia de la serie Aída, un guiño juvenil a su ministerio. Pero no, la propia susodicha se ha justificado asegurando que fue un lapsus propiciado por su reciente visita a una cumbre en Latinoamérica “donde se utiliza una terminología similar”. Peor me lo pinta.

Quizá esta miembra del Gobierno Zapatero reparó en la segunda acepción de la palabra miembro y quiso dotarla de femenino para que el auditorio sintiera, de forma ajena, lo que denota en latitudes como el Caribe, América Central y México.

(La solución al acertijo, en el diccionario).

 

(Imagen tomada de www.elcorreogallego.es)

 

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