Y ahora, Italia en cuartos: una doble cruz

Después de las tres victorias de España en la primera fase, queda la sensación de que todo lo realizado hasta ahora en la Eurocopa no sirve para nada si el domingo no derrota a su doble bestia negra: Italia y los cuartos de final.

Justo es recordar el juego de ‘telepitonisa’ realizado en Rumor de Olas el pasado 6 de junio. Menos mal que todavía no debo ganarme la vida como adivino, de lo contrario, no tendría precio –adviértase la ironía-. Entonces, me aventuré a decir que el miedo a perder haría que España y Rusia empatasen a uno (4-1). Afirmé –ahí sí di en el clavo- que sufriríamos contra Suecia y que ganaríamos por 2-1. Y rematé la faena asegurando que nos jugaríamos el primer puesto con Grecia –otro patizano-.

Como no escarmiento, pido una segunda oportunidad y la comprensión de aquellas almas desocupadas que tienen a bien leer esta perorata. Los planteamientos desarrollados por Luis Aragonés a lo largo de los tres partidos de esta Eurocopa han sido acertados por mor de los resultados. Si la línea de juego se mantiene frente a Italia y perdemos, prometo que mantendré que el mal llamado ‘Sabio’ ha acertado. Es más, no mencionaré que Aragonés ha dejado lastrada su plantilla por no haberse llevado a jugadores de banda –siempre pensé que las bandas están ahí para utilizarlas-. En este sentido, el técnico optó por el espacio y no por la ocupación, y yo lo doy por bueno.

Pues con estos argumentos, una defensa que, como en partidos anteriores, va a encajar al menos un gol; un centro del campo muy ordenado a la hora de restar y excepcional en el momento de sumar; y una delantera con tanta velocidad como instinto asesino, afirmo que, por una vez y sin que sirva de precedente, vamos a vencer a Italia en una competición oficial y nos desembarazaremos del sambenito de los cuartos de final.

Jugaremos como nunca y pasaremos… como nunca. Porque aquel 84 queda ya muy lejos. Ese grito con el gol de Carrasco frente a Rumanía (1-1), ese puñetazo a la lámpara del techo al saltar para celebrar el tanto de Santillana contra Portugal (1-1), o ese gol de Maceda frente a Alemania, en el minuto 90, y con la única referencia de la radio, pues la tele se había ido a negro en el momento menos apropiado. Entonces, con sólo ocho participantes, se pasaba directamente a semifinales, donde esperaba Dinamarca. Los nervios me impedían ver la tanta de penaltis y me la pasé entrando y saliendo de la casa de mi tía. Lo de la final es otra historia que quizá cuente si tenemos una cita con la caja tonta el domingo 29 a eso de las 20:45 h.

Mucho he corrido ya. Porque el plato italiano es de esos que, como siempre, tiene mala pinta mientras se está cocinando –se han metido en cuartos por los pelos y tras ganar a una Francia de circunstancia-, pero cuando llega la hora de servirlo se presenta a los comensales como si de un exquisito manjar se tratase. Entre la chorra italiana, el corpachón de Toni y la férrea defensa, estoy que no duermo –es un decir, porque, a pesar del calor, lo hago a pierna suelta-. Menos mal que el tal Pirlo, ese que tiene nombre de pájaro, perdió contra Francia su abundante sesera y no jugará por sanción; al igual que Gattuso, más pesao que una mosca cojonera.

Dicho lo cual, me reafirmo, pasamos.

Ah, se me olvidaba. El resultado: 3-2.

 

Si eras un bebé o aún no habías nacido y quieres saber qué ocurrió en Francia 1984, consulta la Wikipedia y saldrás de dudas.

 

(Imagen tomada de www.mediotiempo.com)

One Response to “Y ahora, Italia en cuartos: una doble cruz”

  1. Pasamos. Dos a uno.

    Y hace poco recordé como mi padre me llevó a casa de un amigo a ver un partido en color, el España-Suecia de un mundial perdido en el tiempo….

    Saludos.
    Antonio

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