La Ranilla, la historia de una cárcel que se convertirá en zona verde

Los trabajos de derribo del Centro Penitenciario Sevilla I –Cárcel de la Ranilla- concluyeron hace tiempo. Los vecinos están ahora a la espera de que se cumplan las promesas políticas y se construya un parque urbano.

Me comprometí hace tiempo con Antonio, autor de El callejón de los negros y Diario de un derribo, que escribiría sobre el proyecto de construcción de una zona verde en los terrenos que ocupaba la Cárcel de la Ranilla. Paso pues a saldar en parte mi deuda.

 

Los vecinos de la zona –frente a Los Arcos, al lado de Los Pajaritos, para los que conozcan Sevilla- llevaban tiempo reivindicando un parque. Con la desaparición de la cárcel, vieron el cielo abierto. (Si queréis información de primera mano al respecto, no dejéis de consultar el blog Diario de un derribo, un excelente trabajo, muy bien ilustrado, sobre la evolución de las obras).

Hagamos un poco de historia. Leo que el planeamiento urbanístico del centro penitenciario se remonta a 1911, año en el que Aníbal González, más conocido por su aportación a la Exposición Iberoamericana de 1929 (Plaza de España), proyecta el penal sobre unos terrenos de los marqueses de Nervión. No obstante, no será hasta mayo de 1933, en plena II República, cuando se inaugure el presidio, que venía a sustituir a la Cárcel del Pópulo, situada en El Arenal. Caprichos de la vida, el discurrir de los tiempos quiere que el trullo adquiera su máxima actividad en los años posteriores a la Guerra Civil como ‘alojamiento’ de presos políticos y represaliados. Durante el franquismo fue el ‘hogar’ tanto de malhechores como de contrarios al régimen, cuyos familiares comenzaron a trasladarse a los alrededores de las instalaciones, en lo que fue el origen del barrio. De ahí la fuerte carga sentimental e histórica que tiene el edificio demolido.

Sevilla I es testigo directo del acontecer. Como escribimos, vive la represión franquista, pero también el desbordamiento del Tamarguillo en 1961 o el atentado de la ETA de junio de 1991 en el que murieron cuatro personas. Ese día me pilló a escasos 400 metros de la zona. Las sirenas sonaban, los coches de la Policía Secreta pasaban a gran velocidad y las ambulancias competían con los propios vehívulos de las Fuerzas de Seguridad en la tarea de evacuar a los heridos. Tras la confusión inicial, el miedo y la impotencia. Los terroristas habían actuado en nuestra ciudad.

A finales de enero de 2007 comienzan los trabajos de demolición, presupuestados en algo más de un millón de euros. El proyecto, que se desarrollará sobre una superficie de 40.000 metros cuadrados, de los que 30.000 serán para zona verde, recoge la creación de un parque urbano que recreará los espacios de la prisión, cuya portada y naves de la entrada siguen en pie; un centro cívico, oficinas de la Policía Local, una pista deportiva, un museo o centro de interpretación de memoria histórica especializado en el franquismo, y unas 200 viviendas. Todo con unos cinco millones de euros asignados. En definitiva, un proyecto muy bonito sobre el papel –que lo aguanta todo-, pero que no acaba de concretarse.

 

(Imagen tomada de Diario de un derribo)

 

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2 Responses to “La Ranilla, la historia de una cárcel que se convertirá en zona verde”

  1. Carlos, gracias por la entrada. La verdad que ahora estamos en un momento de espera, el derribo a medio hacer, esperando reunirnos con Urbanismo para que nos digan que pasa…

    La realidad es que con el anterior delegado de Distrito teníamos una buena relación, al menos se percibía interés por no ir dándonos largas pero ahora el Ayuntamiento … no responde.

    Estuvimos viendo el proyecto del técnico para el Parque y es muy ilusionante, nosotros también llevábamos uno y ambos recogían las ideas principales que nos interesaban.

    Estamos muy necesitados de zonas verdes, de parques paranuestros hijos y nuestros mayores, y para que los padres podamos convivir con los demás. Ciertamente si los políticos no entienden esta necesidad de los ciudadanos es que no están en lo que deben.

    El Parque por acuerdo con la Aso. de la memoria histórica se llamaría así, Parque de la Memoria Histórica, teníamos otro nombre pero si está el parque el nombre nos dará igual. Y bueno es recordar para que no vuelva a ocurrir lo que allí pasó… aunque me extraña que en el reconvertido cuartel del Carmen de la Calzada no se reivindicara ninguna placa, que allí se zurraba bien a los presos políticos…. lamentablemente

    Un abrazo

    Antonio

  2. Antonio, gracias por tu comentario y por los datos que aportas. Trataré de seguir vuestra ‘lucha’ a través de ‘Diario de un derribo’.
    Saludos.

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