Del Tartessos soñado al Tartessos desvelado

Una civilización, la más avanzada de occidente en la Antigüedad, se desarrolla aproximadamente en el territorio que es hoy Andalucía entre los siglos X y VI a. C. La imaginación y la realidad se mezclan para dibujar un pueblo culturalmente poderoso.

Las fuentes bíblicas y las grecolatinas hablan sin parar de Tartessos –en sus diferentes nombres-. De ahí partieron las principales investigaciones para definir un pueblo de la Antigüedad, el más culto de occidente, situado en territorio andaluz, dedicado a la agricultura y la ganadería, pero sobre todo a las actividades metalúrgicas, producto de la gran riqueza de la zona. Organizado en una monarquía, este pueblo, amable, amigo de la vida, hospitalario, se caracterizaba también por ser marinero y por la longevidad de sus habitantes. Prueba de ello es que Argantonio, su rey más famoso, gobernó durante 80 años y hay fuentes que le atribuyen 120 de vida.

Los habitantes de Tartessos convivieron generalmente en armonía con los fenicios, primero, y los griegos, después, pero sucumbieron ante los bárbaros cartagineses, quienes arrasaron el territorio.

El drama científico de Tartessos era que tan maravillosa cultura, emparentada misteriosamente con la Atlántida de Platón, no se había podido documentar con restos arqueológicos que confirmaran los relatos –fantasiosos y adornados, muchos- de las fuentes clásicas. A principios del siglo XX, el alemán Adolf Schulten, apoyado en las conclusiones del arqueólogo Gómez Moreno y en la lectura de los textos de Avieno, se empeñó en hallar Tartessos, a la que identificó como una urbe floreciente situada cerca del mar, en la desembocadura de un río. Schulten no encontró la ciudad perdida –como sí hiciera Schliemann con Troya-, pero elaboró su particular teoría sobre la cultura tartésica, que es la que más difusión ha tenido hasta nuestros días.

Aquellos ecos inspiraron a Blas Infante en la formulación de sus Fundamentos de Andalucía (1930-1936). El Padre de la Patria Andaluza asegura que los habitantes de esta región fueron en la Antigüedad una civilización avanzada e incluso plantea la hipótesis de que esta cultura se exportara al oriente (y no al contrario). “En vista de la estrechísima vinculación entre Tartessos y Oriente, algunos historiadores se han preguntado si no serían estos pueblos el resultado de alguna emigración”, apunta en el mismo sentido Juan Eslava Galán (1994).

El enigma se vio iluminado en 1958 a raíz del hallazgo del Carambolo y las excavaciones realizadas por Juan Mata Carriazo. Los primeros restos materiales de Tartessos habían sido encontrados. Ya se podía fundamentar esta civilización más allá de los textos clásicos y bíblicos.

Pero en la comunidad científica no había mucho consenso al respecto. El Carambolo aparecía como un santuario de culto fenicio perteneciente a la colonia que al otro lado del río se levantaba, Spal. Si era así, volvíamos a estar en el mismo punto de partida.

No obstante, esto dio pie a que surgiera la hipótesis de que la cultura tartésica no era más que un producto de la civilización traída por los colonos. “Tampoco es menester atribuir el nacimiento de Tartessos a una inmigración de orientales (…) No se advierte una necesidad perentoria de una invasión (…) ni el panorama arqueológico lo postula. Cuanto sabemos de la sociedad tartésica la muestra como continuadora de estructuras mucho más antiguas (…) La vastedad de los dominios territoriales (…) constituye otro indicio de indigenismo (…) Para constituir un estado de esas proporciones hubiera hecho falta una invasión de contingentes tan aparatosos como los aportados más tarde por cartagineses y romanos”, rebate Blanco Freijeiro (1984).

Investigaciones más recientes realizadas por Fernández Flores y Rodríguez Azogue (2007) ponen en evidencia que la cultura tartésica carecía de un componente indígena. “El origen de Tartessos no puede buscarse en las poblaciones que residían en la zona nuclear del actual suroeste andaluz de forma previa a la colonización, sino en el asentamiento de los colonos orientales en este territorio”, afirman categóricamente.

Sea cual fuera la paternidad de la cultura tartésica, está probado que existió en Andalucía una avanzada civilización que contrastaba claramente con el ‘barbarismo’ de los territorios próximos y quedaba íntimamente emparentada con las civilizaciones más desarrolladas de Oriente. No es descabellado pensar que a lo largo de cuatro siglos, sus gentes, impregnadas de cierto sentido  autóctono, crearon una civilización con características diferenciadas respecto a la colonial inicial. Las sucesivas generaciones, compuestas ya por naturales de la zona, debieron sentir el territorio, las montañas, los ríos y las ciudades de Tartessos como algo propio y como tal, como algo autóctono, lo desarrollarían.

(Imagen tomada de http://www.tartessos.info/)

 

Bibliografía:

-          BLANCO FREIJEIRO, ANTONIO (1984): Historia de Sevilla. La ciudad antigua (De la Prehistoria a los visigodos): 57-104. Publicaciones de la Universidad de Sevilla. Sevilla.

-          ESLAVA GALÁN, JUAN (1999): Tartessos y otros enigmas de la Historia: 57-71. Planeta. Barcelona.

-          FERNÁNDEZ FLORES, ÁLVARO y RODRÍGUEZ AZOGUE, ARACELI (2007): Tartessos desvelado. La colonización fenicia del suroeste peninsular y el origen y ocaso de Tartessos. Almuzara. Córdoba.

-          INFANTE, BLAS (1984): Fundamentos de Andalucía: 225-255. Edición Fundación Blas Infante. Sevilla.

-          SCHULTEN, ADOLF (2006): Tartessos. Contribución a la historia más antigua de Occidente. Edición Almuzara. Córdoba.

 

Lectura literaria relacionada:

-          MAESO DE LA TORRE, JESÚS (2003): Tartessos. Edhasa. Barcelona

Una respuesta

  1. tengo la traduccion de un nombre (texto) tartesico:

    CAN CU R CU L U I BA(E)

    podria alguien darme la significacion en castellano?

    gracias y saludos

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