Toda creación, y este blog lo es, está sometida a lo que se conoce como derechos de autor. En este sentido, tal y como se recoge en la web del Centro Español de Derechos Reprográficos, exiten dos tipos: los morales y los patrimoniales. Los primeros, “corresponden al autor de la obra y son irrenunciables e inalienables, por lo que no se pueden ceder ni renunciar a ellos”. Los segundos, “facultan al autor para decidir sobre el uso de su obra, que no podrá llevarse a cabo sin su autorización” (más). Ambos están regulados por la Ley de Propiedad Intelectual.
En consecuencia, reclamo aquí todos los derechos que me corresponden y hago uso de ellos para autorizar expresamente la reprodución y difusión de cuantos artículos queden albergados en Rumor de olas. Esta es la filosofía, creo, que deben defender todos los blogs. Comparte conmigo y, por favor, cita la fuente.